Jacob August Riis abandonó su natal Ribe (Dinamarca) para conseguir dinero en Estados Unidos y poder casarse. Era 1870 y nada fue fácil para el inmigrante que comenzó trabajando como carpintero y vendedor. Hoy se tiende a idealizar la vida de los primeros inmigrantes que llegaron a Estados Unidos, pero Jacob Riis sufrió en carne propia la vida miserable en las barriadas neoyorquinas y las residencias para pobres administradas por la policía. Después de un incidente en el que un policía mató a golpes a su único amigo, un pequeño perro,[i] Riis comenzó a redactar Hard Times y comprobó que tenía talento para escribir.
Un conocido le contactó en 1873 con una agencia noticiosa y el carpintero inmigrante se convirtió reportero policial del New York Tribune. En 1888 dejó este trabajo para integrarse como periodista en el New York Evening Sun donde comenzó su cruzada para ayudar a los desposeídos pues para Riis los pobres no eran los creadores de su destino sino víctimas.[ii]
Riis no era un fotógrafo, pero entendió rápidamente la importancia de documentar gráficamente las inconfesables condiciones de vida en los callejones y barriadas de Nueva York. Intuía, correctamente, que la fotografía podía ser un arma extraordinariamente poderosa. Inicialmente utilizó la ayuda de otros pero acabó aprendiendo a crear sus propias fotografías.
“Las fotografías de Riis proporcionan una visión muy dura de la vida en los guetos. Familias depauperadas que miran a la cámara con los ojos vacíos. Niños andrajosos durmiendo entre las basuras acumuladas junto a las casas. Un anciano de pie en medio de la calle pidiendo que alguien le compre uno de sus lápices. Un inmigrante sentado sobre su lecho de paja. Un nuevo ciudadano americano preparándose para el Sabbath en una carbonera.”[iii]
En 1887 Riis leyó sobre la invención del Blitzlichtpulver para iluminar una escena por medio de polvo de magnesio. De inmediato entendió las posibilidades que le abría esta nueva tecnología para sus fotografías y se convirtió en uno de los primeros en utilizar el flash. Una parte fundamental en la vida de los inmigrantes era la vida nocturna y el apiñamiento en las insalubres casas para pobres administradas por la policía.
Olivier Lugon explica que “Al permitir a la mirada pública penetrar a su vez en los cuchitriles, en los cobijos nocturnos o en los sótanos, el flas (sic) posee una capacidad de revelación que, al margen de la aportación documental efectiva, adquiere una carga simbólica, al expresar por sí solo las ambiciones de esa fotografía de denuncia, así como los problemas a los que deberá enfrentarse.”[iv] Y agrega: “Por un lado, ese fogonazo de luz en medio de la oscuridad encarna mejor que ninguna otra cosa la pretensión de esos fotógrafos de sacar a la luz lo que la sociedad reprime, su capacidad para desvelar las partes más escondidas de la realidad y de la naturaleza humanas. Da origen a una auténtica retórica visual de la revelación…”[v]
Para 1890 el periodista había realizado numerosas presentaciones públicas donde se proyectaban su fotografías. Poco a poco fue puliendo su discurso y cuando publicó su primer libro How the Other Half Lives el éxito fue inmediato.
“Transformaría la fotografía en una transparencia para ilustrar una de sus famosas pláticas reformadoras. Riis embellecía estas pláticas con un vocabulario exagerado… Al hacerlo, Riis creaba poderosos marcos de interpretación para la forma en que los espectadores debían entender las fotografías en sus pláticas ilustradas. Las fotografías comunicaban su mensaje; a cambio, las frases que resultaban bien acogidas entre el auditorio de Riis le servirían como títulos para imágenes subsecuentes.”[vi]
Las fotografías conmocionaron al público. Incluso todavía hoy siguen siendo impactantes y muchos de quienes las ven por primera vez no pueden creer que alguna vez hubieran existido condiciones de pobreza y hacinamiento de tal magnitud en una ciudad como Nueva York.
Al éxito inicial de su primer libro se agregaron Children of the Poor (1892), Out of Mulberry Street (1898), The Battle With the Slum (1902) y Children of the Tenement (1903). A pesar de que estas obras fueron mucho más cuidadas en todos los aspectos que How the Other Half Lives, ninguna alcanzó el éxito de su ópera prima.
Jacob Riis nunca pretendió dominar el arte de la fotografía y tras hacer las fotografías para How the Other Half Lives fue abandonando la cámara paulatinamente.
Sus fotografías no tenían intenciones estéticas y sin embargo son extraordinarias. “Ofrecen un registro invaluable de un momento crítico en la historia americana y contienen una enorme carga emotiva, no solamente porque son unas de las pocas imágenes que tenemos de los pobres justo antes del fin de siglo, sino por su crudeza técnica. El movimiento barrido, la dureza del flash, sus composiciones desequilibradas, los espacios claustrofóbicos y los extraños puntos de toma contribuyen a un sentido de inmediatez y de encuentro directo con los sujetos.”[vii]
Lo que no tenían de exitosas sus imágenes en el ámbito del formalismo fotográfico lo tuvieron en el impacto emocional y social. Gisèle Freund nos recuerda que “…la importancia de la fotografía no sólo reside en el hecho de que es una creación sino sobre todo en el hecho de que es uno de los medios más eficaces de moldear nuestras ideas y de influir en nuestro comportamiento.”[viii]
La obra entera de este fotógrafo estaba lejos de constituir un mero trabajo de evidencia científica: Era claramente una herramienta de apasionada propaganda[ix] y logró su cometido. Riis tocó profundamente la sensibilidad del Comisionado de Policía de la ciudad de Nueva York, quien acompañó al periodista en escapadas nocturnas. Gracias al trabajo de Riis cuando el comisionado policial sea electo Gobernador “mandará derribar varios cuchitriles, rehabilitar viviendas insalubres, cerrar talleres clandestinos y los asilos dirigidos por la policía, y crear un parque.”[x]
Este gobernador y excomisionados policial se llamaba Theodore Roosevelt y se convertiría en el 26º presidente de los Estados Unidos. No es de extrañar que la influencia de Jacob Riis en la política social estadounidense pudiera trascender del cuchitril y las barriadas neoyorkinas para impregnar las reformas sociales de la llamada Era Progresista.
Para cuando el periodista murió en 1914 ya era conocido como “El emancipador de los Barrios Bajos”. Aunque Jacob A. Riis solamente dedicó cinco de sus 35 años de vida periodística a la fotografía, logró escribir una de las páginas fundamentales en la historia del documentalismo social y contribuyó de manera efectiva a mejorar las condiciones de vida de los más vulnerables no solamente en Nueva York sino en toda la Unión Americana.
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