Quien no ha comprendido el azar, no ha comprendido nada. Navia. La clase que hoy presento no es de grandes fotos. Tan solo quiero, es mi deseo, también como otras tantas, que permita la reflexión.
¿ Sabéis quien es Santa Lucía ? Bueno, este mes se acerca su festividad.
Lucía fue una joven cristiana que nació en el siglo IV en la provincia italiana de Sicilia y que renunció al matrimonio para consagrar su vida a Dios. La historia cuenta que la autoridad romana, que había iniciado una brutal persecución contra los cristianos, ordenó asesinarla acusándola de brujería y de faltar al compromiso con un hombre. La quemaron en una hoguera y le sacaron los ojos. Por su martirio, Lucía se convirtió en la santa patrona de los ciegos. Su iconografía la muestra con sus ojos sobre una bandeja.
La fiesta de santa Lucía, por razones inciertas, se arraigó en Suecia, donde cada 13 de diciembre se realiza una procesión en la que mujeres jóvenes se visten con una túnica blanca, un fajín rojo y una corona iluminada. Bavcar no pensaba ir a Suecia, pero sí a Venecia (que queda cerca de su pueblo en Eslovenia), porque ahí yacen los restos de santa Lucía y, aunque con menos folclor, también se celebra una fiesta en su nombre.
Patrona de los fotógrafos. Patrona de los ciegos.
no hay más ciego que el que no quiere ver.
Tara Miller, es una fotógrafa canadiense. con sólo un 10% de visión,A los diecisiete años se le detectó a Tara Miller una enfermedad de los ojos generalmente causada por el aumento de la presión intraocular, llamada glaucoma y cuya consecuencia principal es la pérdida progresiva de visión. Como decimos, hoy cuenta con sólo un 10% de visión. Gracias a las ventajas de la era digital, Tara consiguió reactivar su pasión por la fotografía y actualmente utiliza la poca visión que le queda para planear sus fotografías y encuadrar y una vez hecha la fotografía, las descarga en un ordenador con un monitor de 27 pulgadas donde las amplia hasta el 200% para ser capaz de verlas.
PREGUNTA: Pueden hacer fotografía los ciegos ??? “Las personas con pérdida de visión pueden hacer las mismas cosas que las personas que ven perfectamente, sólo que de manera diferente”
Al entregarle el premio Tara comentó: “Quiero que otros sepan que no tienen que dejar aquello por lo que se apasionan.”
Evgen Bavcar nace en 1946 en un pueblo Esloveno Lokavec, cerca de Venecia.
Su primera fotografía la toma a los dieciséis, EN 1961 para retratar a la mujer de la que estaba enamorado.Lógicamente. Toca y fotografía para dirigir la cámara. Generalmente fotografía con un 28mm, para que tenga el objetivo un ángulo extenso sin deformar demasiado que le permita “ Meter en el ecuadrea “ el motivo a fotografíar. Enfoca con marcas en el objetivo de la distancia y a ctualmente en la era digital con Autofoco.
Para esa primera toma, el joven Eugen, de 16 años, le pidió a su hermana su cámara Zorki 6, una copia soviética de la Leica de inicios de los años sesenta.
Cuando Eugen Baucar tomó su primera fotografía estaba totalmente ciego.
Su labor como fotógrafo es reconocida ya desde que fue nombrado, en 1988, Fotógrafo Oficial del Mes de la Fotografía en París.
El poeta berlinés Walter Aue dijo de él que era el cuarto inventor de la fotografía tras Niepce, Fox Talbot y Daguerre.
Verdaderamente sus fotos son un punto de unión entre el mundo visible y el invisible.
Es de nacimiento ? No. Nació en medio de la pobreza, pero con vista.
El pequeño Evgen Bavcar, de 10 años, correteaba en un bosque cuando una rama se le cruzó en el camino y se le incrustó en el ojo izquierdo.
Sus padres no tenían el dinero necesario para llevarlo en taxi hasta la capital, Liubliana, que quedaba a 90 kilómetros.
Avanzaron solamente hasta la mitad del camino y se alojaron en la casa de un familiar. Bavcar pasó la noche sin atención médica, “sufriendo como un animal”.
A la mañana siguiente, en el hospital sólo pudieron hacer algo para calmarle el dolor. En cuestión de días, empezó a ver el mundo con un solo ojo.
Como todos los de su pueblo, fue un niño de la posguerra que gastaba sus tardes recreando el universo bélico heredado de los adultos.
Entre juegos aprendió a manejar el armamento de origen ruso que había quedado abandonado en su pueblo, pero fue imprudente con el detonador de minas que lo dejó completamente ciego. Un año después de haber perdido la vista del ojo izquierdo, Bavcar jugaba en una bodega de su casa. Mezclado entre las herramientas de herrería había un artefacto de apariencia hermética.
Bavcar no sabía qué era, y para averiguarlo le dio un golpe. El artefacto explotó. Desde el hospital regional le envolvieron el rostro y lo montaron en una ambulancia acompañado por una joven ayudante de enfermería, de nuevo hacia la capital.
En el camino, la muchacha, probablemente impulsada por un hondo sentimiento de compasión, le dio un beso en esos labios asustados que apenas sobresalían entre las vendas. Al recordarlo, Bavcar se ensombrece.
—Fue uno de los besos más hermosos que he recibido en mi vida, porque fue sincero. Fue muy bello, pero a la vez muy trágico.
Bavcar no perdió de inmediato la vista de su ojo derecho, pero supo que esta vez el adiós a la luz sería definitivo. En los meses que le quedaron por delante reforzó en su memoria lo que había tenido la fortuna de ver y, con la ayuda de su madre, que se esmeró por conseguirle libros, hizo un esfuerzo para atrapar lo que aún se le fue revelando. De los once años en los que tuvo plenitud visual guardó impresiones del sol, la luna, las montañas, los mapas. También retuvo recuerdos de los célebres personajes de la época.
—En los periódicos vi a Liz Taylor, a Marlon Brando, a Charles de Gaulle. Vi a Stalin, a Tito, a Hitler y a Mussolini, y la que más me gustó fue Brigitte Bardot, por su hermosa boca. Y de Sofía Loren recuerdo una foto en la que estaba sentada así, de lado, tenía la falda abierta y se le veía un poco la pierna.
Cuando Evgen Bavcar convalecía tras su segundo accidente, vio a una chica que estaba de paso en el hospital. Tenía unos pocos años más que él, llevaba el pelo recogido en una larga cola de caballo, y era tan negro que lo deslumbró.
—Por eso suelo decir que probablemente yo no quedé ciego, sino que me perdí para siempre en la negrura de ese cabello.
El gradual adiós al mundo de lo visible tardó “ocho o nueve meses”. Un fin de semana de entonces, con la vista ya bastante menguada, con el color azul borrado (“porque el azul se aleja rápidamente”), se fue de paseo con un grupo de niños exploradores. En las montañas del valle de Vipava, otra niña, otra mujer, fue la musa de un nuevo —un definitivo— rito de paso. La niña se le pegó a la cara y le preguntó si la veía.
—Con bastante esfuerzo pude ver que era rubia, es decir, que pude reconocer un poco el amarillo, y luego me dijo que si veía eso, y me mostró su falda, y su falda era roja. Ese fue el último color que vio, el color del fuego.
A los once años, se hizo se fue haciendo la oscuridad
Hablemos de su obra. Quizá por ese afán de querer reunir lo visible con lo invisible, las imágenes se nos antojan como ensoñaciones.
Hay mucho de surrealismo en ellas. Las manos, sus manos, tan utilizadas por los fotógrafos surrealistas, aparecen en muchas de las fotografías.
Porque palpa, porque extiende su brazo para tocar al sujeto.
A veces nítidas, otras duplicadas y repartidas por la composición, nos habla del tiempo, dibujando con luz, con sombras y, todo ello, en riguroso blanco y negro.
Como fotógrafo, se vale de “mediadores”, tal y cómo el los califica, para materializar sus “imágenes mentales” en fotografías físicas
Como cualquier invidente, se ayuda de otras percepciones físicas como el calor, el sonido o el tacto.
Sobre la fotografía realizada por ciegos, El filósofo y psicoanalista mexicano Benjamín MayerI dice:
En principio, la figura del fotógrafo ciego parece algo totalmente excepcional pero cuando se entiende que lo que hace es desplegar la mirada que sostiene la vista,
nos damos cuenta de que, lejos de ser la excepción, es el paradigma, porque todo fotógrafo siempre fotografía desde su ceguera, literal o metafóricamente.”
La distinción entre lo visible y lo visual que plantea Bavcar nos hace reflexionar sobre la ceguera intelectual en la que estamos inmersos porque miramos sin ver corriendo el peligro de caer en un mundo de apariencias vacías. Padecemos una severa ceguera fotográfica por saturación. Hay un buen montón de sinónimos de ceguera que no se refieren a la falta de visión ocular: ignorancia, ofuscación, extravío, prejuicio, error, borrachera, embriaguez, alucinación, ofuscamiento, deslumbramiento, hechizo, encantamiento.
“Su mirada no existe nada más que por la foto que ha sido vista por otro.” “ Eugen Vaucar.
Es un error pensar que la fotografía es algo que solamente entra por el órgano de la vista.
Hace tiempo que es aceptado universalmentenque fotografía es algo fundado en el pensamiento: Primero una operación mental y luego una operación visual.
Bavcar tiene los originales en la cabeza y luego hace una versión de ellos en el mundo exterior.”
Y si es así ¿por qué la idea del fotógrafo ciego parece una paradoja, un imposible o una tomadura de pelo? “
Hay toda una ideología sobre el ver que básicamente olvida el plano del mirar.—explica Benjamín Mayer Foulkes—
. Y también tenemos un discurso médico, psicológico, filosófico, teológico: la vista relacionada con la verdad; la luz con la divinidad. Si lo veo existe. He estado allí.
Pero cuando Bavcar despliega la mirada, reintroduce el misterio acerca de la vista, y esa es quizá una de las mayores aportaciones de su trabajo, porque nos provoca un extrañamiento sobre lo que nos parecía evidente.”
Bavcar demuestra que la ceguera no es un impedimento para fotografiar.
No hay nada que impida a los ciegos interactuar en el mundo de las imágenes. Nada salvo los prejuicios.
“El hecho de que la gente me interrogue con insistencia acerca de por qué tomo fotografías —dice Bavcar— es consecuencia de prejuicios psicológicos, históricos y sociológicos acerca de los ciegos.
Los ciegos también tienen derecho a la imagen.”
Su respuesta es un manifiesto, algo que convierte a su práctica en un acto político de resistencia
. Bavcar no acepta los guetos, ni los márgenes ni los submundos
Lo que él construye es una metáfora: quien se vuelve ciega es la humanidad.”).
No ha publicado ningún libro en el sentido extricto de la palabra. Actualmente prepara tres libros, uno sobre su relación con el acordeón, otro sobre un fusil con el que su padre combatió en la Primera Guerra Mundial, y un tercero sobre el fuego y las desventuras de sus relaciones amorosas. .
La galería Esther Woerdehoff es una galería, al sur de París. La segunda exposición que organizó fue una de Evgen Bavcar y así se convirtió en su galerista.
La gente se sentía muy conmovida por su trabajo y reconocía una profundidad y un misterio que no encontraba en otros fotógrafos. En esa época se vendió muchas fotos suyas.
Fue un inicio auspicioso. De la mano de Woerdehoff vinieron enseguida una segunda exposición en París, una en Italia y dos en Suiza, y la presentación de la obra en varias ferias internacionales y muestras colectivas. Pero pasó el tiempo y el entusiasmo del público decayó, y con eso también la cercanía entre el fotógrafo y la galerista.
Para los ajetreos del mercado, la ceguera de Bavcar era una desventaja.
Las galerías no siempre —o no de forma completa— auspician la producción de los artistas a los que representan, por lo que la búsqueda de financiamiento se convierte con frecuencia en una labor paralela a la creación.
Bavcar, un artista sin un entorno a su servicio, sin suficientes recursos económicos para acometer sus proyectos, nunca pudo solventar esas tareas.
Pero es una persona con principios frente a eso, optó por el valor de la confianza.
Desde hace treinta años realiza sus impresiones en Nova Gorica, en el taller de su amigo Pavsic Zavadlab, quien también suele ayudarlo con la selección de las imágenes.
Zavadlab es el yerno del hombre que reveló la primera fotografía tomada por Bavcar, aquella de la niña de la que estaba enamorado.
—Debido a que Bavcar no puede controlar completamente sus impresiones —dice Esther Woerdehoff—, a veces el encuadre no está nítido o la calidad del papel no siempre es la mejor.
Yo he querido que cambie de impresor, pero él no ha aceptado.
Un hombre de principios.
Para Bavcar, que prioriza los originales que guarda en su cabeza, las reproducciones tienen poca importancia.
Al terminarse una exposición, cuando los organizadores le preguntan qué hacer con sus fotografías, no es extraño que él les diga que pueden destruirlas.
Se mantiene activo y planea exposiciones, pero actualmente, salvo unos cuantos coleccionistas y algún conocedor, pocos son los interesados en adquirir su trabajo.
Y aunque las fotos que presento aquí son en B/N, también fotografía en color:
Yo coloreo los días. El lunes es azul, el martes es un poco gris, el miércoles es rojizo, el jueves es verdoso, el viernes es amarillento, el sábado de nuevo es rojo y el domingo es de nuevo un poco amarillo.
Pero los colores también pueden cambiar dependiendo de su estado de ánimo.
¿Regresamos de nuevo a omo hace sus fotografías?
Casi Cada foto que hace ha de tenerla perfectamente ordenada en su cabeza antes de disparar.
Se llevo la cámara a la altura de la boca y de esa forma fotografío a las personas que está escuchando hablar.
El autofoco le ayuda, pero sabe valerse por mí mismo.
El dice que es sencillo.
Las manos miden la distancia y lo demás … lo hace el deseo de imagen que hay en el.
LA MAYORÍA DE LAS VECES FOTOGRAFÍA MIRANDO DE CERCA
Mirar de cerca es un concepto.
Lo pone de ejemplo con una historia: Me levanto de la silla me acerco a una mesa donde hay una cartera de cuero.
—Por ejemplo, si yo miro esto —dice sujetando su cartera—, no hay nada entre mi mano, es decir, entre mi mirada cercana y este objeto.
Por eso considera que los ciegos, que somos herederos directos del dios Eros, mantienen una cercanía absoluta con los objetos.
Eros, el dios griego del amor y la atracción sexual, no se dejaba ver, y mantenía con Psique, su esposa, una relación puramente táctil en el calor de la noche.
-Cuando hace retratos a mujeres, les toca brevemente la cara para marcar un punto de referencia e imaginar el encuadre.
En ocasiones, para tener una idea más clara de ellas o descubrir las coloraciones del entorno, se sirve de un aparato que actúa como un oráculo: Es un colorímetro que habla, tiene el tamaño de un teléfono celular y en uno de sus extremos lleva un lector óptico que, al registrar la cromática de cualquier superficie, da su veredicto con voz robótica.
Cuando todavía era vidente, nunca vi una mujer con vello, todas eran niñas. Una vez posé este aparato en el pubis de una chica y el aparato me dijo: “café oscuro”.
Fue la primera vez que, por mis propios medios, vi a una mujer con pelo.
Cuando sale a la calle a fotografiar, casi siempre lleva sombrero.
El sombrero también le sirve para protegerse; si se golpea contra algo, golpea primero con el sombrero.
Como hemos podido ver, hace uso de la técnica del lightpainting con una cierta frecuencia.
Sabíais que La técnica lightpainting, tiene más de un siglo de existencia, y se considera su primer autor que la utiilizó de forma artística a Man Ray, en 1935,
Usa disparador remoto y lógicamente trípode. Y el modelo a hacer estatua.
Para controlar el tiempo de exposición, suele contar en voz alta del uno al 10.
Sus modelos Más que en una sesión de fotos, me sientes en una ceremonia chamánica ( Pensar en la oscuridad y un fotógrafo ciego)
Baucar: “Yo no pienso que soy un buen fotógrafo. Un buen fotógrafo hace fotos que están técnicamente bien, pero donde no necesariamente hay un contenido artístico.”
Para hacer fotos tan solo hay que creer en los ángeles y en la ayuda de los amigos.
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